Sueña mi perro
Quizás conmigo. Con el pedacito de carne que accidentalmente se cae de la mesa y llega a atrapar. Con una caricia en el sofá.
Mi perro no conoce los colores. Huele el mundo, barriendo el piso con el hocico. Mueve las orejas como antenas, es una esponja de mis ruidos.
Ve la vida desde abajo mi perro. Cuando camina persigue mis pies.
Tiene un catálogo de hormonas, que atesora y no comparte: lleva mi ADN en el morro, el olor de su amo.
Es puro mi perro, es simple. Se echa al sol al mediodía, absorbe la vitamina para los huesos y esconde los huesos del asado.
Crea círculos imaginarios antes de hacer lo suyo. Después, raspa con las patas traseras para tapar su miseria.
No puede ocultar la felicidad, porque la cola se le mueve. Es transparente mi perro.
El miedo lo hace temblar, también el frío.
Sueña mi perro. Quizás conmigo. Con el pedacito de carne que accidentalmente se cae de la mesa y llega a atrapar. Con una caricia en el sofá.
Me ama mi perro, porque así lo he diseñado.
Lo arranqué de los lobos y lo moldeé como arcilla. Le di una raza, le regalé un collar. Le enseñé a caminar tironeado del cuello.
Lo alejé del fuego y lo senté a la mesa. Tuvo suerte de no terminar en el plato: en la cadena de caprichos alimenticia, lo rescaté de la muerte.
Mi perro no muerde. Tiene dientes que podrían matarme, pero elige dejarme vivir.
Es bueno mi perro, como el alimento balanceado que le doy en un cuenco, como la pastilla que lo salva del flagelo de las pulgas.
Somos un buen equipo, mi perro y yo. Igual de mansos, al final del día.




Harry Potter y el misterio de por qué Substack no le agrega imagen al preview de este post, con todo el amor que le puse al perrito que dibujé para ilustrarlo… Alguien sabe?