Ramón despierta y quiere despegar los ojos choca contra una superficie. Entonces, recuerda. Agita la mano derecha en el aire surround sound - con ecos de estadio suena: Yoshimi battles the pink robots, de los Flaming Lips Ramón asiente con la cabeza y el blackout de la habitación se iza como una bandera. contra los vidrios el sol choca primero, después contra la sólida interfaz que lo separa del mundo. Son las 8 horas de una mañana calurosa en Buenos Aires. Un gesto facial le confirma BTC: subió un 3,19% ETH: subió un 2,90%. El portfolio de inversiones ocupa todo el techo se tiñe de verde La delgada tela digital de las buenas noticias le quiere comer las retinas Ramón ya no sabe vivir lo que le pasa lo que le sale es crear recuerdos. Contenidos que le vayan contando pasos derechos en una escalera que va para arriba. Las yemas de dos dedos comandan tareas que exige un desayuno hay olor a café por todo el dos ambientes vista al frente piso 12 de Belgrano. Los rituales cumplidos Ramón se va a trabajar. Dibuja la mano izquierda llama a Waze las arterias de la ciudad se desparraman sobre una calle de poco tránsito baldosas remendadas mierda de perro seca. Ramón elige la ruta Super Mario Bros - Secret Underwater - Level -1. Avenida Monroe está llena de medusas en 8 bits, flotan a la altura de las paradas de los bondis y hay monedas doradas con uniformes blancos de escuela y peces globos grotescos que llevan carteras y mochilas. La tubería verde lo deposita entrada del Subte D: Un World 4. Ramón escucha la señal de Metrovías, sube al vagón justo antes del cierre de puertas, el fuego de Koopa no lo alcanza, el puente se cae y desciende entre las vías: Thank you, Mario! But our princess is in another castle!
Discusión sobre este post
Sin posts



